Situación de la mujer en España en los años 1920-1930
Entre las mujeres de la ciudad, con formación, en España, el feminismo estaba muy vivo ya bastante antes de 1923. Desde el Lyceum Club, que unió a las mujeres feministas cultas en Madrid, hasta publicaciones tales como el libro Feminismo, feminidad, españolismo (1917), publicado por María Lejárraga bajo el nombre de su marido, el famoso dramaturgo Gregorio Martínez Sierra, las mujeres lectoras españolas se habían familiarizado con los desarrollos que se estaban dando en el feminismo internacional.
La Asociación Nacional de Mujeres Españolas (ANME, fundada en 1918) comenzó su programa de 36 puntos con una declaración en favor de la defensa del territorio nacional español, presumiblemente contra los movimientos regionales para la autonomía en Cataluña, Galicia y el País Vasco. El programa de la ANME reivindicaba grandes cambios en la ley matrimonial, en la ley de familia, en el acceso de las mujeres al poder judicial y a las profesiones, incluida la medicina, a la igualdad de oportunidades y de salario, a más escuelas públicas y a un buen número de otras reformas transformadoras de las instituciones españolas.
Grupos de mujeres con inclinaciones feministas (del tipo relacional) también acompañaron a los movimientos de autonomía nacionalistas/regionalistas catalán, vasco y gallego, en los que el énfasis se situaba en la educación de las mujeres y en su papel como portadoras del lenguaje y la cultura, de forma muy semejante a como ocurrió en las movimientos nacionalistas ucranianos, finlandeses y checos anteriores. A juicio de la historiadora Mary Nash, «el movimiento feminista [español] cubría un amplio espectro en sus objetivos, políticas y estrategias, que iban desde las exigencias de facilidades para la educación y el trabajo hasta el derecho a votar una enmienda de las leyes discriminatorias», aunque «no era comparable en absoluto a las vastas movilizaciones de la primera ola del feminismo en otros países». No obstante, «el feminismo estaba en el aire» y el intenso debate sobre la cuestión femenina seguía adelante a menudo sin una «vasta» movilización.
El feminismo socialista
El feminismo socialista se puso igualmente de manifiesto gracias a los esfuerzos de propagandistas tales como María Cambrils, que en su Feminismo socialista (1925) planteaba el caso ahora ya familiar de que solo el socialismo podía resolver la cuestión femenina.
Para el Partido Socialista Obrero Español (PSOE) resultó sumamente importante reclutar a la joven Margarita Nelken, que se había vuelto muy crítica con la situación de las mujeres en España… con su carencia de formación, explotación como trabajadoras, impotencia legal o con su ignorancia sexual. En 1919, Nelken publicó por vez primera una importante perspectiva sobre estos temas, La condición social de la mujer en España; su posible desarrollo. Se unió también a la Unión General de Trabajadores (UGT) Tras una estancia en el campo de Extremadura, durante la cual Nelken ayudó a organizar las huelgas agrícolas, en 1931, publicó La Mujer ante las Cortes Constituyentes.



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